Ferias de productores en Córdoba: qué llevan los puesteros cada sábado

Del dulce de higo al pan de campo, una recorrida por la feria de Villa Allende

Sábado 12 de abril Por Natalia Rojas Ortega Villa Allende, Córdoba
Puesto de feria con frutas, verduras y conservas artesanales sobre una mesa de madera
Mesas armadas antes de las siete y media, cuando todavía no llegó el público.

La feria de Villa Allende abre a las siete y media, pero a esa hora los puesteros ya llevan dos horas y media de trabajo. Llegan a las cinco, cuando la ruta desde las Sierras Chicas todavía está oscura, y descargan cajones, manteles y pizarras. La mayoría viene de Río Ceballos, Unquillo y Salsipuedes. Algunos viajan cuarenta minutos en camioneta; otros cargan el auto la noche anterior para no perder tiempo con el rocío de la madrugada.

El armado no es improvisado. Cada puesto tiene su rutina: primero las mesas, después las conservas al fondo, las frutas adelante y el pan en el extremo donde corre el aire. Hay quienes cuelgan un cartel escrito a mano con el nombre del campo y la localidad. Ese detalle, explican, es lo que hace que un cliente vuelva la semana siguiente y pregunte por la misma familia.

Qué se consigue en otoño

La oferta cambia con la estación y eso se nota apenas se recorre la primera fila. En abril aparecen los higos en su punto, las nueces peladas a mano y las primeras mermeladas de membrillo. También hay zapallos plomo, acelga de hoja ancha y quesos frescos que llegan envueltos en lienzo. El dulce de higo con nuez es uno de los productos más buscados: se prepara en ollas de cobre y se corta en barras que se venden por porción.

El pan de campo, en cambio, se mantiene todo el año aunque cambie la harina. Algunos puesteros trabajan con molinos locales y ajustan la hidratación según la humedad del día. En otoño, cuando las mañanas son frías y el ambiente está más seco, la masa tolera mejor los tiempos largos de fermentación. Es un detalle que los panaderos comentan entre ellos mientras terminan de acomodar las bolsas de papel.

Cómo se fijan los precios entre pares

No hay una lista oficial. Los precios se conversan en la reunión previa que la cooperativa organiza los viernes por la tarde. Cada productor lleva su costo y entre todos acuerdan un rango razonable para no canibalizarse. La idea es que el visitante encuentre valores parecidos en puestos que ofrecen lo mismo, y que nadie tenga que bajar la calidad para competir.

Las cooperativas locales cumplen un papel central en esa dinámica. Además de coordinar la logística de los sábados, gestionan el transporte compartido desde las localidades más alejadas y mantienen un fondo común para reparar las estructuras de los puestos. Sin esa organización, muchos productores pequeños no podrían sostener la frecuencia semanal.

Lo que se lleva a casa

A las once de la mañana las mesas ya están bastante desarmadas. Lo que queda se guarda en cajones térmicos y se reparte entre los puesteros que se quedan hasta el cierre. La feria no termina cuando se va el último cliente: hay que desmontar, limpiar y dejar el predio como estaba. Recién a la tarde, con el sol alto, cada uno emprende el regreso a su localidad con la lista de lo que falta para el sábado siguiente.

Si te interesa cómo se trabaja la maduración en otros oficios de campo, en nuestra nota sobre queserías de Tandil contamos los tiempos que manejan tres tambos familiares. Y si querés acercarte a una feria o consultar por productores de tu zona, podés escribirnos desde la página de contacto.

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